Llegadas estas fechas, no veo la hora de echar el freno en el trabajo y disfrutar de unos días de descanso. Es realmente una necesidad que a estas alturas del año  siente  el cuerpo, la mente, el espíritu… y mientras cuento con ilusión  los días que me faltan para las vacaciones, y repaso mentalmente las cosas que tengo que terminar en casa y en el trabajo o las cosas  que tendré que meter en la maleta o en el bolso para la playa, me pasa por la cabeza, como todos los años, un pensamiento: no desaproveches las vacaciones, deja que te aporte todo lo que necesitas. Siento a continuación el deseo de encontrar, por ejemplo, un consejo, un dicho, una poesía que me sirva  de «programa» para  estos días tan valiosos y tan esperados.

Busco en Internet: descanso, vacaciones, significados… y me encuentro con una frase que me atrae como un imán: “Solamente aquellos que saben descansarse saben trabajar”. Me concentro en estas palabras. No, no es eslogan facilón y ni siquiera una frase provocadora, es una afirmación muy profunda que me pone por delante, después de cinco siglos, la voz indomable de su influyente autor, Giordano Bruno. Me encanta y me atrae este  desafío; y pruebo a darle la vuelta a la frase “Sólo aquellos que saben trabajar son capaces de descansar” Sí, creo que también podemos decirla así. Dicho con otras palabras: uno debe ser siempre el mismo, debe actuar siempre con las mismas razones y motivaciones, dejarse inspirar por los mismos valores, haga lo que haga, sea trabajando que descansando.

 

Ya,  cuando preparemos  el bolso de la playa o la mochila no se debe olvidar el elemento fundamental: la coherencia.  Con esta actitud cada uno se puede organizar su “ocio inteligente”;   y lo puede hacer incluso si las circunstancias no le permiten viajar y apartarse unos días de la propia ciudad. Se trata de tomar distancias de aquello que se hace en la rutina del día a día, alejarse mentalmente, como el artista se aleja de su obra para verla mejor. Justamente eso, uno se aleja para acercarse más a uno mismo, para comprender nuestras relaciones personales, el trabajo que hacemos, y en general, observar nuestra viada en un espejo.

Se necesita un poco de voluntad para conseguir una vacaciones autenticas. A propósito, la palabra proviene del latín  “vacuum”, “vacio”, espacio vacío, un espacio que hay que llenar; si solo estamos acostumbrados a hacer y poco a ser y a pensar , nos puede acontecer que cuando nos jubilemos, no sepamos qué hacer con tanto tiempo libre  e intentemos llenarlo con frenesí, en lugar de transformarlo en un placentero espacio de libertad.

No estaría mal que volviendo de las vacaciones, reflexionemos sobre nuestro día a día, y en general sobre nuestro tiempo, para entender de qué forma colmar toda clase de vacios, aunque se trate de pocas horas o minutos.

Del descanso, siempre hemos tenido necesidad, es un concepto antiguo como el mundo, se remonta a la Génesis, al séptimo día.

 

PORTADA-161En Mujeremprendedora n. 161, julio-agosto 2014

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