“Todo el mundo sabe quiénes son Bill Gates o Steve Jobs, pero pocos sabrían decirnos quién es Ada Lovelace…”  Me llamaran la atención estas palabras de Josep Albors, director del Laboratorio de ESET España, la empresa de protección proactiva de malware, que acompañaban un homenaje a las mujeres informáticas el pasado 8 de marzo. La informática -y muchas de las llamadas nuevas tecnologías- no serían lo mismo sin las investigaciones y aportaciones realizadas por las mujeres, subrayaba Albors. Sin embargo, aún hoy, el número de mujeres que se dedica a esta profesión sigue siendo bajo comparado con otras carreras. En España, según el último informe de la universidad española, en cifras, sólo hay un 23% de alumnas estudiando ingenierías y arquitectura; en informática, el porcentaje se reduce al 15%. Probablemente, la falta de visibilidad que se les ha dado a las mujeres y la consecuente falta de modelos femeninos en el campo científico-tecnológico, puede que sea un factor importante que influye en el momento de elegir una carrera universitaria. No se explica de otra manera  -además de los tópicos como lo que a las mujeres no les interesa la tecnología, etc.- la nube de desconocimiento que envuelve a la figura de Ada Lovelace, una auténtica pionera, la creadora del primer programa informático de la historia. Ada no es una compañera de estudios de Steve Jobs, sino una mujer adelantada a su tiempo que nació en 1815. ¡Hace 200 años!

 

Augusta Ada King (Lovelace era el apellido de su marido, el conde de Lovelace), era la hija del poeta Lord Byron y de la matemática Anne Isabella Milbanke; sin embargo con su padre, que murió cuando ella tenía 9 años de edad, no tuvo ninguna relación, mientras que de su madre casi seguramente heredó el talento de las matemáticas. En el estatus social en que ella se encontraba estar al día con el progreso era una señal de prestigio y poder, por lo que recibió clases particulares de matemáticas y ciencias. Entre sus tutores contaba con Augustus de Morgan (primer profesor de matemáticas de la Universidad de Londres), el cual le presentó a Mary Sommerville, brillante matemática, que acabaría por convertirse en su ejemplo a seguir. En 1833 fue presentada en sociedad y se produce su primer contacto con las máquinas gracias a Charles Babbage, matemático inglés y científico protoinformático al que se le otorga la primera idea de concepción de un ordenador, ya que su Máquina Analítica funcionaba con el mismo principio que los ordenadores actuales. El estudio y la creatividad de Augusta Ada King fueron fundamentales para el funcionamiento de la máquina; entre 1842 y 1843 Ada tradujo un artículo del matemático italiano Luigi Menabrea, que ella mejoró y aumentó con el conjunto de sus notas.

 

Aunque para evitar la censura de la época por ser mujer, Ada siempre firmó sus trabajos con sus iniciales, A.A.L., estos estudios contenían lo que ahora se considera el primer programa de ordenador, que consiste en un algoritmo cifrado para ser procesado por una máquina. Justamente por ello, es frecuentemente recordada como la primera programadora de computadores en el mundo. La máquina de Babbage nunca se construyó, pero los estudios de Augusta Ada King se consideran muy relevantes para la historia de la informática. También había previsto la capacidad del equipo para ir más allá del puro cálculo numérico. “Esta máquina puede hacer cualquier cosa que sepamos cómo ordenarle que la ejecute…”, afirmaba. Ada murió en  1852. Tenía solo 37 años. Sin embargo solo en 1979 el Departamento de Defensa de los Estados Unidos creó un lenguaje de programación basado en su honor llamado ‘lenguaje de programación Ada’. Fue el primer reconocimiento a su labor. Estoy de acuerdo con el director de ESET: la visibilidad juega un papel muy importante para reconocer y devolver a la mujer su papel en la sociedad, en todos los ámbitos y niveles. Son los ejemplos concretos que pueden crear una nueva mentalidad ajena a los estereotipos, en la que las mujeres y los hombres experimentan una verdadera igualdad respetuosa de sus respectivas peculiaridades. Esos ejemplos que cada día tratamos de sacar a la luz también  desde aquí, desde la redacción de Mujeremprendedora.

 

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