Mi artículo para Mujeremprendedora n. 172

 

– En este número de Mujeremprendedora, entre otros temas, vamos a tratar uno que se repite con insistencia cuando se está a las puertas de las vacaciones de verano: hablamos de dieta, nutrición, hábitos saludables, de ‘operación bikini’… En este breve panorama que ofrecemos, intentamos resaltar puntos de vista y experiencias razonables, serias y equilibradas, de acuerdo con la línea editorial que nos caracteriza. Una línea que nos impulsa a mirar siempre más allá de nuestro horizonte nacional-europeo-occidental, para asomarnos al resto del mundo con todos esos desafíos globales que esperan respuestas. Por eso, me parece importante tomar conciencia sobre el tema de la alimentación para desarrollar hábitos saludables desde el primer hasta el último día de la vida y cuidar la  salud como un activo valioso. Al mismo tiempo, no puedo cerrar los ojos ante las contradicciones de nuestra sociedad, que obedece a la cultura de los despilfarros y de los  desperdicios, que no contribuyen a crear un modelo de desarrollo sostenible. No puedo ignorar que, a pesar de algunos progresos indiscutibles y significativos en diversas áreas geográficas, todavía existen 795 millones de personas en todo el mundo que sufren el hambre. Que pueden morir de hambre. Creo que, de cara a esta emergencia, ninguno de nosotros puede ignorarlo y limitarse a condenar pensando que las respuestas y soluciones a este drama tienen que darlas otros.

El 1 de mayo de este año se ha inaugurado la Expo 2015 en Milán con un título emblemático, nuevo en el contexto de las exposiciones universales: “Alimentar el planeta, energía para la vida”. Una maravillosa oportunidad, han subrayado desde muchos observatorios, para poner en marcha una movilización encausada a conseguir el objetivo de “Hambre Cero 2030” y compartir compromisos específicos con vistas a definir los próximos objetivos del milenio. Eliminar el hambre, la pobreza y la desnutrición; luchar contra el cambio climático; proteger esos bienes comunes como el agua, la tierra y la biodiversidad; reducir los despilfarros; son cuestiones esenciales que deben abordarse conjuntamente.

El Papa Francisco, en su discurso en directo a través de video en la ceremonia inaugural de la Expo, instó a “aprovechar al máximo esta oportunidad propicia para globalizar la solidaridad”. Invitando a todas las personas que visitarán la Expo de Milán a reflexionar  sobre esta “presencia oculta que realmente tiene que ser la verdadera protagonista del evento: los rostros de los hombres y mujeres que tienen hambre y se enferman e incluso mueren debido a una alimentación precaria o nociva”.

Que tengamos o no tengamos la oportunidad de visitar la Expo, el mensaje que nos llega es el de cambiar actitudes y comportamientos, porque, de hecho, nuestras acciones cotidianas, a todos los niveles de responsabilidad, tienen un impacto en las vidas de la gente que sufre el hambre. También me han impactado las palabras del presidente italiano Sergio Mattarella: la lucha contra la pobreza y el hambre de hoy es una “condición de seguridad del género humano” y la seguridad alimentaria es “el nuevo nombre de la paz”; debemos “saber mirar más allá de lo inmediato, o robaremos  el futuro  a nuestros hijos”.

Hay mucho en juego. Creo que merece la pena un poco de atención y reflexión. Los días de descanso, que muchos de nosotros podremos disfrutar, son un momento apropiado para detenerse a pensar y tomar decisiones. Porque el compromiso y la coherencia no pueden irse de vacaciones.

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Mujeremprendedora n. 172 julio-agosto 2015