Permitidme que os cuente algo sobre mi país, Italia. ¿Os suena el nombre Riace? Es un pequeño pueblo de Calabria -una región meridional, pobre-  en el corazón de una zona llamada Locride, conocida como el reino de la ‘Ndrangheta’, una organización criminal similar a la mafia. Riace es conocido también porque en 1972 un buceador descubrió accidentalmente, a 9 metros de profundidad, dos estatuas de bronce de época griega que hoy se pueden admirar en el museo de Reggio Calabria, la capital regional: dos estatuas de guerreros moldeadas tal vez por el propio Fidias o por los maestros de su taller, conocidos precisamente como los Bronces de Riace.

A Riace, todo viene del mar: los guerreros, los piratas turcos en la antigüedad… Hace unos años, en 1998, a las 4 de la mañana de un día de verano, sucedió algo que cambiaría la vida de este pedazo de costa del mar Jónico: desde el mar llegó un barco cargado de kurdos. Riace en ese momento tenía 400 habitantes, casi todos ancianos porque los jóvenes habían emigrado en busca de trabajo. Era un país agotado, sin futuro. Aquel día en la playa desembarcaron 800 personas, -hombres, mujeres, niños-, procedentes de Afganistán e Irak, y se despertó un pueblo fantasma.

La comunidad local, en nombre de los antiguos valores nunca olvidados como la hospitalidad, acogió a los kurdos que huían de la guerra y la pobreza sin miedo. En los años siguientes, la acogida fue estructurada con programas específicos y en 2001 empezó la actuación del ayuntamiento, gracias al alcalde Domenico Lucano, que tuvo la idea de recuperar las casas abandonadas y ponerlas a disposición de los inmigrantes, así como ofrecerles la formación para el trabajo. Quince años después, Riace cuenta con 2.000 habitantes; carreteras y casas vacías por la emigración han sido repobladas por una comunidad multi-étnica que ha devuelto a la vida hasta los antiguos oficios. Se han reabiertos los talleres de cerámica y tejido, los bares, las panaderías e, incluso, la escuela primaria. Ni siquiera los Bronces de Riace habían salvado de la pobreza y la desertificación, lo hicieron los refugiados. Más de 6.000 son los refugiados que han sido acogidos durante estos años, a través de proyectos solidarios promovidos por Ministerio del Interior de Italia.
Domenico Lucano ha sido reelegido como alcalde ya tres veces; una cuarta parte de sus vecinos hoy provienen de Afganistán, Senegal, Mali…  arriesgaron sus vidas cruzando el Mediterráneo y en Riace han encontrado un hogar. La revista estadounidense Fortune incluyó a Lucano entre las 50 personalidades que están cambiando el planeta, ¡el único italiano! Es en el puesto número 40, junto a Angela Merkel, el Papa Francisco, Aung San Suu Kyi y el CEO de Apple, Tim Cook.

Incluso el director Wim Wenders había descubierto a este alcalde hace mucho tiempo y ha creado la película documental ‘El vuelo’. En la presentación en Berlín, Wenders dijo que “en Calabria caen muros aún más importantes que los muros derribados hace 27 años en Alemania”.

Riace ha creado un modelo de integración, apostando por los inmigrantes contra la despoblación y preservando la artesanía y antiguos oficios destinados a extinguirse. Y no sólo eso: alrededor de Riace se amplía la red de municipios solidarios, de asociaciones que trabajan para la integración, y va creciendo el turismo solidario.

“La inclusión es buena para todos -dice Domenico Lucano- la disfrutan los habitantes, porque han reabierto las escuelas y los restaurantes. La tasa de natalidad es superior a la tasa de mortalidad. Se alegran los refugiados que encuentran viviendas y tiendas. Tejer, bordar, trabajar el vidrio, la madera, el chocolate… son sus actividades. El centro histórico ha renacido.  La mía es una comunidad feliz. Y estoy feliz de sentirme útil: No quiero sillones, quiero sólo el bien de mi pueblo”.

Domenico Lucano, de 59 años, un ex maestro de escuela, “ha creado un modelo de hospitalidad estudiado en toda Europa”, dice el perfil de los “50 líderes más grandes del mundo”. Pero él se sorprende de tanta popularidad. “No sabía nada y me pregunto cómo lo hicieron los periodistas de la revista estadounidense para descubrir esta periferia extrema del mundo. Sólo soy un alcalde que pone toda su alma. A pesar de las dificultades de una región afectada por la mafia, por problemas económicos, el desempleo y el aislamiento institucional, es un trabajo apasionante”.

¿Es exportable el modelo de Riace?, preguntaron al alcalde en una entrevista: “Cuando la humanidad prevalece, siempre es un modelo exportable”,  fue la respuesta.

¿Las reacciones en Italia? Pocas, vergonzosamente pocas, a veces frías, a veces envenenadas por el cinismo. No merece la pena contarlas, nadie es profeta en su tierra natal… Por parte de los políticos, el silencio absoluto. Tampoco un Tweet. Sin embargo, ¡valdría la pena pedir una opinión sobre los inmigrantes a alguien que parece haber arreglado el problema!

PORTADA-162En Mujeremprendedora n. 181