Cuando Lady Diana abrazó a un enfermo en 1991 cambió la percepción de la enfermedad a escala mundial. Y cuando visitó a los pequeños mutilados por las minas antipersona, puso el foco en un drama contemporáneo.

También Viktoria Cservenyak, una húngara nacida en 1982, emprendió un camino similar, aunque con su propio estilo, de compromiso social. Como Diana Spencer, Viktoria, que es abogada, ha adquirido el título de princesa con su boda. Una boda de cuento de hadas, la suya con Jaime de Borbón-Parma -una Royal Wedding como la que se celebrará el próximo 19 de mayo entre el príncipe Harry y Meghan Markle- celebrada en 2013 en presencia de los reyes de Holanda, Willem-Alexander (primo de su marido) y Maxima, que la proyectó en el circuito real.

Pero el título de princesa, lejos de encerrarla en una jaula dorada, ha abierto a Viktoria “la posibilidad de un mundo totalmente nuevo… me dio la oportunidad de abrir un nuevo capítulo en mi vida, para dar una misión más fuerte a mi existencia “. Así lo dijo en una entrevista hace unos días, y agregó: “cuando era niña, los príncipes no eran más que cuentos de hadas para mí. Pero ahora entiendo la importancia de mi papel real para dar voz a objetivos de amplio alcance”.

Desde 2015, Viktoria es madrina de Save The Children y está comprometida con el hambre. En particular, se dedica a crear conciencia sobre el drama de la desnutrición y de la alimentación a menudo equivocada en el mundo occidental. El título real es para ella una gran ayuda “para suscitar la atención sobre las batallas por las que trato invertir mi vida”, dice en la entrevista. Siendo madre de dos niñas de cuatro y dos años, conoce la importancia de la nutrición para los niños en los primeros años de vida, un elemento que determina el desarrollo futuro de la persona. Viktoria viaja por varios países donde el hambre sigue siendo un drama, convencida de que la conciencia y el testimonio personal son fundamentales. Está convencida también de que gracias a los ODS de la Agenda 2030 de Naciones Unidas se ha hecho mucho, pero, para los millones de personas que aún luchan contra el hambre, un gran avance podría llegar a través del compromiso del sector privado y de los negocios. Y para hablar de estos temas, esperan a Viktoria en Milán el próximo 8 de mayo, donde ha sido invitada al Global Food Innovation Summit.

Después de leer la entrevista que encontré a través de un tweet, me han entrado ganas de saber más sobre Viktoria… Pero al escribir su nombre, los buscadores me indican únicamente las noticias relacionadas con su boda y me redireccionan a las páginas web vinculadas a la familia real… ¿Es posible?

Me parece muy respetable y digno de atención el compromiso de una persona que no toma ventaja de su posición, sino que la pone de forma inteligente al servicio de una buena causa, al servicio de los demás. Sí, al servicio, esta es la expresión correcta. El silencio absoluto de los medios sobre una persona como Viktoria, y sobre miles y miles como ella, me parece de lo más inquietante y me sugiere una reflexión. El mundo no es como muy a menudo se presenta en las portadas de los medios: no es una clase donde millones de matones abusan de cientos de miles de compañeros de clase y profesores; no es un grupo de hombres violentos impacientes por pelearse en un estadio o una plaza, o para golpear a una mujer. Los idiotas, de todas las edades y de todos los tipos existen, pero no son la mayoría, sino lo contrario y, sobre todo, no nos representan. Eso sí, son fenómenos serios que exigen respuestas urgentes de toda la sociedad, de la política y de las instituciones. Pero creo que nosotros, trabajadores de los medios, deberíamos hacer un serio examen de conciencia y dejar de vender como norma las que en realidad son las excepciones. ¡No hay duda, ganaríamos todos!

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