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«Ciencia marina en femenino: legado y futuro»

por Clara García, bióloga marina de Underwater Gardens International.

Cuando hablamos de cambio climático, pérdida de biodiversidad o gestión sostenible de nuestros mares, solemos pensar en datos, modelos y tecnología. Pero detrás de cada avance científico hay también historias personales, trayectorias valientes y decisiones que, en muchos casos, han ido a contracorriente. En las ciencias marinas, muchas de esas historias tienen nombre de mujer.

Una de las figuras más influyentes de la oceanografía moderna es Sylvia Earle, oceanógrafa y exploradora, cuya trayectoria se desarrolló en un contexto en el que la exploración oceánica era, literalmente, un mundo de hombres. Las grandes expediciones, los buques de investigación y los programas científicos estaban pensados para ellos, y las mujeres rara vez eran aceptadas a bordo.

Al situarse en el centro de la ciencia y la divulgación en un momento en que casi no había mujeres visibles en la oceanografía, Sylvia Earle demostró que el conocimiento del océano no dependía del género, sino de la curiosidad, la preparación y la perseverancia. “No se puede proteger lo que no se ama”, ha repetido en numerosas ocasiones, subrayando la importancia de generar conocimiento científico, pero también una conexión emocional con el mar, e inspirando con su trabajo a generaciones de científicas y científicos que hoy investigan, exploran y defienden los océanos desde múltiples disciplinas.

En el contexto europeo y mediterráneo, nombres como el de Purificació Canals han sido igualmente clave. Durante décadas, ha trabajado en conservación marina, áreas marinas protegidas y políticas ambientales internacionales. Su trayectoria demuestra que la ciencia no termina en el laboratorio o en el mar, sino que también se construye allí donde se toman decisiones.

Como ella misma defiende, la protección efectiva del océano requiere ciencia rigurosa, pero también presencia en los foros donde se definen las prioridades ambientales. “Tengo el honor de trabajar con Puri Canals, y es una fuente de inspiración constante en la lucha a favor del océano”, destaca Clara García, bióloga marina en Underwater Gardens International. “Su compromiso demuestra cómo el conocimiento científico puede y debe traducirse en acción real para proteger los mares”.

Más recientemente, nuevas generaciones están ampliando ese legado. Olivia Mandle, bióloga marina y divulgadora, representa una forma distinta y complementaria de hacer ciencia: combinando investigación, educación y comunicación para acercar el conocimiento marino a la sociedad. “Si la gente no entiende el océano, difícilmente luchará por protegerlo”, ha defendido en más de una ocasión. Su trabajo muestra cómo el camino iniciado por las pioneras permiten hoy explorar enfoques innovadores, donde la ciencia dialoga con la ciudadanía.

Estas mujeres no son excepciones aisladas. Forman parte de una genealogía científica que ha ido ampliando los límites de lo posible para quienes llegaron después. Cada expedición liderada, cada proyecto impulsado, cada espacio de decisión ocupado ha contribuido a normalizar la presencia femenina en un ámbito históricamente restrictivo.

“Muchas de las oportunidades que hoy tenemos existen porque otras antes se atrevieron a ocupar espacios donde no se las esperaba”, explica García. “Reconocer esas trayectorias no es solo un ejercicio de memoria: es una forma de entender cómo avanza la ciencia y quién ha hecho posible ese avance”.

En un momento crítico para los océanos, recordar y visibilizar a las mujeres que han abierto camino en las ciencias marinas es también una forma de mirar al futuro. Porque los desafíos que enfrentamos requieren no solo conocimiento técnico, sino también referentes que inspiren nuevas vocaciones y nuevas maneras de relacionarnos con el mar.

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