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«El futuro se fermenta en Extremadura»

por Beatriz Magro y Nuria Morales, fundadoras de Komvida Kombucha, en el día de Extremadura que se celebra hoy, 8 de septiembre

 

-En 2017 nos metimos a fabricar kombucha, una bebida que casi nadie sabía pronunciar. Y decidimos hacerlo en Fregenal de la Sierra, un pueblo extremeño de menos de 5.000 habitantes.

Al principio olía raro, se nos escapaban los fermentos y más de un vecino nos preguntaba: «Pero, hijas, ¿una empresa de esto y sin iros a Madrid?». Pues sí. Nueve años después, seis de cada diez kombuchas que se venden en España son Komvida.

Hoy, Día de Extremadura, volveremos a hablar de la dehesa, de nuestra luz y de esa calidad de vida que quienes vienen de fuera no terminan de creerse hasta que la prueban. Todo eso es verdad y merece la pena celebrarlo. Pero aquí se emprende, se investiga, se innova, y de eso casi nunca presumimos. En Extremadura también se construye futuro.

Según el Instituto de Estadística de Extremadura, el 63 % de los negocios de la comunidad son microempresas o autónomos sin asalariados. Aquí no falta gente dispuesta a arriesgar. Lo que cuesta es crecer. Nosotras comenzamos siendo dos. Y no somos las únicas, porque hay bodegas, queserías, ingenierías y estudios de software compitiendo fuera desde pueblos de esta tierra.

La disrupción también puede nacer en un pueblo. Es una idea que defendemos con uñas y dientes. No hace falta un garaje ni un código postal de moda; hacen falta ganas, cabeza y raíces. Estas son las tres convicciones que hemos aprendido peleándolas cada día.

El arraigo es motor, no ancla

Nos vendieron que para llegar a algo había que irse; que el talento joven, en cuanto despuntaba, debía hacer las maletas. Nosotras apostamos por demostrar que podía quedarse y que valía la pena que lo hiciera.

Empezamos con cuatro ahorros y mucha cabezonería. Hoy somos cerca de 100 personas investigando, fermentando, embotellando y repartiendo desde Fregenal. El talento no se retiene con discursos bonitos, sino con proyectos lo bastante ambiciosos como para que quedarse deje de ser una renuncia y se convierta en una oportunidad.

Innovación rural, con denominación de origen

El campo no te regala nada y eso, aunque no lo parezca, puede ser una ventaja. Sacar un producto en frío desde el sur de Badajoz nunca fue fácil, pero esa dificultad nos obligó a ser mejores.

Desde aquí creamos la primera kombucha española artesanal, ecológica y sin pasteurizar. Komvida Fibra nació después de tres años de investigación junto al Instituto IMDEA Alimentación. Y hemos impulsado el primer estudio clínico sobre kombucha realizado en España, centrado en la salud intestinal.

Esta apuesta por la I+D, junto con proyectos de economía circular financiados con fondos FEDER, nos ha llevado del primer millón de euros de facturación en 2019 a los 13,7 millones con los que cerramos 2025. El Premio Alimentos de España 2025 en Producción Ecológica confirmó algo que ya sabíamos. La excelencia no mira el código postal.

Tener las raíces hondas no impide que las ramas no puedan llegar lejos. Komvida está presente en toda España y ya se vende en Portugal, Francia, Polonia, Hungría y República Checa. Pero las decisiones, el empleo y el corazón de la empresa siguen, y seguirán, en Fregenal. Eso también es innovación rural, crear desde el territorio para competir más allá de él.

La mujer rural tiene un nuevo rostro

Durante demasiado tiempo, «mujer rural» fue un cliché con pañuelo y azada. Nosotras somos mujeres rurales y dirigimos una compañía industrial. Pero lo importante no somos únicamente las dos que firmamos esta tribuna, porque el 75 % de la plantilla de Komvida son mujeres, muchas de nuestros propios pueblos.

No queremos ser una excepción, sino el principio de algo. Por eso impulsamos EmpowerHer y colaboramos con la Fundación Inspiring Girls y con proyectos de educación STEM. Queremos que una niña de un pueblo pequeño pueda soñar a lo grande sin sentir que, para hacerlo, tiene que marcharse.

La mujer rural de hoy investiga, emprende, dirige equipos, crea empleo y compite en mercados internacionales. Dar visibilidad a esa realidad es una forma de ampliar las posibilidades de quienes vienen detrás. Apostar por Extremadura es hacer que el liderazgo, la conciliación y el empleo femenino dejen de ser un titular.

Extremadura no es un museo de tradiciones. Es un lugar donde ganarse la vida y ganar calidad de vida no son incompatibles.

Nos gusta el lema de este año, «Sucede Extremadura», porque no se resigna y reivindica que aquí las cosas pasan y llegan cada vez más lejos. Este 8 de septiembre brindamos, con kombucha, por cada persona que emprende desde esta tierra y demuestra que el código postal no determina el tamaño de los sueños.

Porque el futuro no se espera, se fermenta. Y, desde luego, «Sucede Extremadura».

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