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Crisis del transporte y escasez de materias primas, ¿Cómo podemos evitar que afecte a nuestra empresa?

Artículo de Esther Soldevilla, Directora Técnica de Consultoría y Operaciones de Euro-Funding

La subida de los precios de la energía y el carburante, la crisis del transporte y los problemas de suministro que existen actualmente, son realidades que actualmente afectan a muchas empresas en nuestro país y que, lejos de desaparecer, amenazan con seguir asfixiando los mercados durante más tiempo. Ahora bien, ¿por qué hemos llegado a esta situación y qué es lo que ha hecho que todo esto se haya dado al mismo tiempo?

Sin duda, la COVID-19 ha marcado un antes y un después en nuestras vidas, en todos los sentidos. Mientras a nivel personal a muchos de nosotros nos ha cambiado hábitos, costumbres y la forma de entender el día a día, a nivel empresarial ha afectado en muchos aspectos.

Cabe destacar que, antes de la pandemia, los precios de las materias primas se mantenían estables dentro de unos parámetros, pero desde entonces y a raíz de esta, no han dejado de crecer, viéndose multiplicados de manera desmesurada en los últimos tiempos donde ha afectado, por supuesto, la actual guerra de Rusia en Ucrania. Así pues, tras una recuperación de la demanda, en 2022 los pronósticos apuntaban a un descenso de los costes, pero la guerra ha vuelto a golpear la producción y, hoy en día, muchas empresas se encuentran con serias dificultades para afrontar los compromisos que tienen con sus clientes a corto y medio plazo.

Es importante señalar que, además de la escasez de las principales materias primas, nos encontramos con un problema de suministro alimentario. La incertidumbre de esta situación ha provocado una histeria colectiva en la población, que se ha lanzado a los supermercados a comprar suministros por el miedo al desabastecimiento. Es lo que ha sucedido con el aceite de girasol que llega de Ucrania y por el que algunas compañías de distintos sectores, como por ejemplo del panadero, se han visto tan afectadas.

Otro de los problemas a los que se enfrentan las compañías ahora mismo es el transporte. Una de las consecuencias que ha dejado la pandemia es la falta de movimiento de contenedores marítimos, muchos de los cuales se quedan estancados en Europa y especialmente en Estados Unidos sin poder circular. Gran parte del comercio mundial en mercancía se realiza vía transporte marítimo y la reducción de barcos en las navieras y el cierre de agencias logísticas ha afectado a la cadena de suministro global. Esto se traduce en un aumento de los precios del transporte y un potencial desabastecimiento debido a la falta de capacidad de carga.

Por otro lado, no podemos dejar de lado el incremento del precio del combustible que sufre España desde hace meses y se ha visto agravado por la invasión de Ucrania por parte de Rusia que ha originado serias dificultades a muchos transportistas que no pueden hacer frente al gasto que ello conlleva. Por este motivo, y tras suspender los paros mantenidos por el sector, se ha llegado a un acuerdo con el Gobierno, que rebajará en 20 céntimos/litro el precio del carburante como medida para luchar contra esta subida.

La falta de materia prima sumada al desabastecimiento y a la subida de sus precios están causando un serio colapso del mercado. Debido a esto, las empresas se ven obligadas a subir el precio de sus productos. El aumento en el mercado se ve reflejado en las industrias, forzadas a incrementar sus precios para evitar pérdidas y así poder continuar la producción. Ahora bien, ¿qué se puede hacer frente a esto? ¿Cómo van a ser los próximos meses? Está claro que esta situación o bien puede mejorar en 2022 o bien, si sigue en aumento, puede convertirse en una pesadilla para las empresas, sobre todo para aquellas que no dispongan de un control exhaustivo de sus gastos, proveedores.

Entonces, ¿cómo podemos reducir el impacto que pueden llegar a tener la falta de materias primas y los problemas de logística sobre nuestra empresa?  ¿Existe algún tipo de solución? Hoy en día, es posible encontrar especialistas en estas materias dedicados a mejorar la situación financiera y la gestión operativa de las mismas.  Consultoras que tratan de encontrar la mejor solución posible para ayudar a sus clientes a mitigar los riesgos y solventar los problemas en los que podrían verse involucrados. Para ello, es importante encontrar una consultora que trabaje mano a mano con nuestra empresa, comprendiendo la forma de trabajar con el fin de entender lo que se hace en la misma y cómo se hace para poder aportar soluciones a sus problemas a corto, medio y largo plazo.

Hay que tener en cuenta que algunas de estas soluciones suponen un breve periodo de tiempo y otras son a largo plazo, pudiendo durar incluso meses. Todo dependerá de las circunstancias de cada empresa y de su capacidad económica. Lo que está claro es que el futuro es incierto y por esa razón, dada la complicada situación que atravesamos a nivel internacional, contar con el asesoramiento de expertos que aporten las claves necesarias para afrontarla es prácticamente imprescindible.

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