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En sintonía de intenciones y acciones

posted by Anna 6 febrero, 2020 0 comments

Mi artículo en Agenda de la Empresa n. 253, febrero 2020

Era algo que veníamos madurando desde hace tiempo en nuestras reuniones de trabajo, Manuel Bellido y yo; forjar un foro que pusiera en relieve el papel de la mujer en el tejido empresarial; hacerlo conjuntamente con los dos medios “locomotoras” del Grupo Informaria: Agenda de la Empresa, en cuya línea editorial se privilegia la innovación en todos los sectores, dando espacio al talento sin género, y Mujeremprendedora, la revista que nació justamente hace 20 años, en enero del año 2000, para dar visibilidad al emprendimiento femenino en todas sus expresiones y ser una herramienta de información y formación, para lectoras que provienen del ámbito universitario y se acercan al mundo laboral, emprendedoras, directivas o empresarias que ya tienen una amplia trayectoria y comparten con nosotras sus experiencias y sus opiniones.

Nuestra idea era aunar distintas voces que dibujasen el perfil actual de la mujer en la empresa, empezando por las iniciativas puestas en marcha por el sector asociativo andaluz. Gracias al respaldo de la Diputación de Sevilla, a través de Prodetur[1] hemos podido lanzar el pasado 13 de diciembre el Primer Foro Mujer y Empresa. La participación activa de los asistentes, la empatía entre ponentes y oyentes, el intercambio fluido e intenso en los momentos de pausa o networking, han hecho de la jornada un momento único. Las intervenciones han puesto de manifiesto el largo y positivo recorrido de las emprendedoras andaluzas en los últimos decenios, sin esconder los retos todavía pendientes. La ponencia de Mercè Brey, “El poder de lo femenino”, ha tenido una especial resonancia y acogida por la novedad de su visión y propuesta de actuación: reequilibrar lo femenino y lo masculino que reside en cada persona, sea hombre, sea mujer. En definitiva, una jornada constructiva, que deseamos tenga una continuidad en los próximos años.

Sin embargo, honestamente, necesito también compartir una consideración sobre un aspecto del Foro: la escasa participación masculina, a pesar de algunas importantes excepciones, como la significativa presencia del secretario general de la Confederación de Empresarios de Andalucía, Luis Fernández Palacios.

Leía recientemente, en el libro Alfas & Omegas – Guía para un liderazgo incluyente[2] el resultado de una encuesta online que ha cruzado cuatro continentes sobre el tema de la paridad de género en las organizaciones, donde a la pregunta: “¿Qué necesitan los hombres para participar en el diálogo sobre la equidad entre hombres y mujeres?”, el 88% de los hombres contestó: “Ser invitados”. Una respuesta que creo merece una atenta consideración por parte de nosotras mujeres.

Sin embargo, tengo que decir que la invitación a nuestro Foro había llegado indistintamente a mujeres y hombres. Entonces, ¿Por qué tan pocos hombres? ¿Solamente por la coincidencia con otros eventos u otros compromisos? ¿No será -me pregunto- porque se ha considerado que era un evento de mujeres para mujeres? Y aquí está el punto. Las asociaciones de mujeres empresarias, emprendedoras, directivas etc., tan numerosas aquí en España, han desarrollado el importante papel de dar visibilidad a este universo femenino que necesitaba hacerse oír, escuchar, respetar. Han sido necesarias, imprescindibles, y seguirán siéndolo todavía, al menos durante un tiempo. Pero, la excesiva fragmentación puede ser también una debilidad, y la puesta en marcha de iniciativas únicamente ‘en femenino’, corre el riesgo de alejar y excluir hasta esos hombres que desean sinceramente participar y contribuir al proceso hacia la equidad.

Hoy no es el tiempo de seguir alimentando dos universos paralelos, hoy estamos en una nueva etapa que requiere diseñar un camino común poniendo al centro la persona, porque son las personas las que pueden cambiar desde dentro cualquier organización. Mujeres y hombres, juntos, deben establecer una sintonía de intenciones y acciones.

Vivimos en un siglo que evolucionará solamente si pondrá la cooperación al centro de cualquier relación, a cualquier nivel: personal, profesional, institucional, local, nacional, internacional. Un ejemplo: la Agenda 2030 de Naciones Unidas marca 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible; el número 5 fija la meta de la igualdad de género y el 17 subraya las alianzas como una condición indispensable para lograr cualquiera de los otros 16 objetivos.

¿Faltaremos a la cita con la Historia por no intentar construir una nueva alianza entre hombres y mujeres?

 

[1] Prodetur, sociedad instrumental de la Diputación de Sevilla que tiene como objetivos la innovación, la promoción y el desarrollo local.

[2] Alfas & Omegas, El poder de lo femenino en las organizaciones, de Mercè Brey y Victoria Yasinetskaya, Plataforma Editorial

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