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La pregunta correcta

posted by Anna 16 enero, 2021 0 comments

Ojeando un periódico online en estos días, encontré un chiste gráfico donde se veía una persona frente al espejo diciendo en voz alta y con convicción: “2021 será un año mejor”. Y su figura en el espejo le respondía: ¿Y tú?

Mi artículo en Mujeremprendedora 232, enero 2021

Nunca he disfrutado tanto con una felicitación de nuevo año  como con esta, incómoda, antitética, y por eso mismo quizás más verdadera y sincera. Por eso agradecí la inteligencia del dibujante del chiste grafico que me ponía frente a la única pregunta honesta que me tengo que hacer a partir de este 2021: “Y tú, ¿serás mejor?”

No es tan sencillo, ¿verdad? Ante todo, porque tienes que creértelo, que puedes ser mejor. Pero sobre todo porque aceptar el desafío de ser mejores implica aceptar el cambio. Y aquí está el quid de la cuestión.

Sin embargo, si miro a mi alrededor, en este año que NO debemos olvidar, no puedo decir que no he visto señales de cambio; todos tenemos en nuestros ojos y en nuestra mente el sentido de comunidad y solidaridad que marcó la reacción a la pandemia en la primera fase.

También mirando los meses sucesivos seguro que podemos descubrir muchas otras cosas positivas.  Pensamos en el plan de vacunación, iniciado el mismo día en toda Europa. Nunca se ha fabricado una vacuna en tan poco tiempo, y se ha formado una alianza mundial de ciencia e investigación para crearla y fabricarla, respaldada con gran apoyo político y financiero. Ahora el gran desafío es que todos y en todas partes, sin distinción, pueden vacunarse de forma gratuita y Naciones Unidas está luchando por ello, a través del mecanismo COVAX.

También en la Unión Europea hemos constatado mucho de positivo, porque ha sabido reaccionar para hacer frente a las graves consecuencias económicas poniendo en marcha intervenciones innovadoras con un plan europeo de recuperación. Era la primera vez que la UE se asumía una tarea tan importante para sus ciudadanos. Ha prevalecido la Europa de los valores y de los ciudadanos.  No pasó lo mismo durante la crisis financiera de hace una década, donde no brilló siempre la solidaridad y en la mayor parte de los casos relucía solo intereses egoístas. Estas últimas decisiones se apoyan sobre bases mejores.

Son señales, y estos son solo algunos ejemplos, que fomentan una esperanza concreta, señales que mitigan el miedo y nos invitan a transformar las preocupaciones en energía para empezar de nuevo y reconstruir.

Estos ejemplos demuestran que hemos tenido la capacidad de reaccionar, que la sociedad, sí, ha tenido que ralentizar su marcha, pero no se ha detenido. En otras palabras, no estamos a solo a merced de los acontecimientos, los afrontamos, aunque hay que hacerlo cada vez más con valentía y determinación. Y sobre todo, tenemos que pensar que esto no es un paréntesis de la historia, sino que estamos llamados ahora más que nunca en el presente a preparar y construir el futuro. No podemos responsabilizar únicamente a la política y las instituciones. La pandemia nos pide -y aquí está el primer cambio- una forma más adulta de vivir la ciudadanía que sea coherente, que conlleve derechos, pero también deberes.  El conjunto de respuestas individuales nos permitirá mejorar nuestra comunidad, nuestra ciudad, nuestro país, el planeta.

Y volviendo a la pregunta original: Y tú, ¿serás mejor? Acepto el desafío, lo aceptaré día a día, sin prejuicios mentales ante los cambios que se vayan presentando durante el año. Es la única forma, al menos para mí, de no desperdiciar lo que la pandemia nos está enseñando y de crecer como personas.

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